¿Hay riesgo de migraciones?

Aunque las propiedades e intercambio de componentes de la madera con el alimento pueden ser incluso deseables, como material activo p.e. en la producción de alimentos como los vinos, quesos, etc., la madera para cumplir con la legislación vigente no debe ceder a los alimentos compuestos en una cantidad susceptible de presentar un riesgo para la salud humana o alterar la composición o el gusto de los alimentos.

En todos los materiales, se debe identificar las sustancias con potencial de migración, establecerse límites aceptables, y utilizar una metodología que analice científicamente el proceso apoyándose en unos simulantes de los alimentos acordados. Esto está muy regulado en el plástico, un material sintético con más riesgos, y muy poco en el resto.

En la madera, las principales sustancias afectadas en una potencial migración son sus compuestos orgánicos volátiles (COV) naturales y los que puedan ser extraídos por los líquidos. Al ser un material natural, se han investigado mucho más las sustancias extractivas de la madera buscando su utilidad, habiendo pocas referencias a la identificación de COV naturales con potencial de ser transferidos a lo que los científicos llaman el espacio de cabeza (headspace) o a la fase gaseosa.

Recientes estudios en Francia prueban la inocuidad de la madera

Según un estudio de las Escuelas de Ingeniería de la Madera EEB (Nantes) y la Escuela Superior de Embalaje ESIReims (Reims) culminado en 2015 dentro del consorcio de investigación EMABois sobre miles de test de migración, las moléculas de la madera natural en bruto, chopo desenrollado y pino aserrado, son inofensivos para la salud del consumidor. De hecho, la migración específica de compuestos volátiles de la madera es extremadamente baja.

Se trata de azúcares, ácidos grasos, compuestos carboxílicos, y de moléculas tales como glicerina, siringol, méthylpyruvate utilizados en la medicina y en la industria alimentaria. Más concretamente, la Glicerina, que mejora la suavidad de preparaciones farmacéuticas, el Siringol: en los aromas “ahumados”, y los fenoles volátiles Metil-piruvato utilizado como colorante en productos farmacéuticos y agroquímicos.

Los estudios de migración específica identifican 146 moléculas volátiles inofensivas de chopo y pino, de los cuales 42 son comunes. Es decir, son inofensivas para los consumidores ya que no son disruptores endocrinos o cancerígenos, moléculas o bioacumulativas o nanomateriales o sustancias radioactivas o sustancias farmacológicamente activas.

Se ha demostrado que 4 de cada 5 moléculas están reguladas para el sector alimentario, y el resto están referenciados dentro del sector consumo de los aromas, la cosmética, etc.

De entre las 146 moléculas, se identificaron 7 familias químicas, estudiándose la migración específica de una molécula por familia. El máximo observado de migración específica es de 0,7 mg / kg de simulante alimentario (Tenax ©) para el ácido hexanoico (usado como saborizante y alimentos sin límite de migración específica), que es sinónimo de una migración insignificante.

La investigación también encontró que cuando el contacto “madera-alimento” se producía a 4 ° C y 23 ° C, la temperatura no influye de manera significativa en la migración global, y que el contenido de humedad de la madera, ya sea seco (13 %) o húmedo (36%) no influye en la migración global.

Para este estudio se utilizaron tres simulantes de alimentos, como el simulador A: Etanol 10% para acuosa simulante alimenticio D: Etanol 95% para los alimentos grasos y el simulador de E: © Tenax para Los alimentos secos. Las pruebas se realizarán de acuerdo con los tiempos de contacto de 1 hora a 10 días que reflejan las condiciones encontradas en el campo.

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Otros estudios anteriores sobre migración

Greenaway et al. estudió la migración de volatiles desde envase de chopo hacia frutas, verduras, aves y queso, identificando polifenoles, fenilaldehídos y cetonas.

Mousavi desarrolló un modelo matemático para predecir la migración desde formas de madera esféricas y cilíndricas con cromatografía de gases y espectrografía de masas, validándose experimentalmente con benzaldehído como compuesto volátil marcador. Concluyó en que el modelo a falta de otros datos científicos publicados sería de utilidad para legislar el material en contacto con alimentos.

Mousavi concluye “Tras este estudio, podemos concluir que la mencionada sustancia volátil de la madera migra a los alimentos. Sin embargo, su baja concentración (entre 0,5 y 17 mg / g en el chopo de desenrollo) de masa de los alimentos envasados, su forma y su coeficiente de difusión reducen en gran medida el riesgo de intoxicación. Por otra parte, el secado de la madera antes de su uso reduce aún más la concentración de contaminantes”.

Waymel concluyó también en la idoneidad toxicológica de diferentes especies de pino para contacto alimentario tras basarse en una evaluación bibliográfica y estudiar la migración del alfapineno, principal monoterpeno de la madera, junto a otros compuestos como el beta-pineno, 3 careno, canfeno, mirceno y limoneno.