Tradición contra prejuicios

La madera ha sido tradicionalmente utilizada durante siglos en la preparación, embalaje, almacenamiento y transporte de alimentos. Como la madera es un material absorbente y poroso, se cuestionan sus propiedades higiénicas. También se dice que es más difícil de limpiar y desinfectar que otros materiales.

La madera en contacto con alimentos se utiliza tradicionalmente no sólo en envase de un solo uso o embalajes reutilizables, si no en tablas de cortar y encimeras, utensilios y menaje de cocina, pinchos de brocheta, palillos, paletas de helado, barricas de vino, etc., etc. Si confiamos en todos estos productos, ¿por qué no hacerlo en los envases?.

Como cualquier otro material de envase,la madera es un material natural complejo y por tanto susceptible de interaccionar con el alimento. No obstante, no presenta en toda su historia problemas relevantes.

A veces la madera se percibe como material menos apto en envases de un solo uso frente a los de materiales lisos aunque existen estudios comparativos que rebaten esto. O incluso se considera de más difícil limpieza en embalajes reutilizables, cuando se ha demostrado que hay protocolos de higienización eficaces.

Los resultados de los proyectos I + D, demuestran sin embargo que la madera tiene buenas propiedades higiénicas. Una buena calidad de fabricación, buenas prácticas en el manejo y tratamientos de saneamiento adecuados convierten sin duda a la madera en un material adecuado para la mayoría de las aplicaciones en la industria de alimentaria.

No obstante, no existe el material perfecto que se ajuste por igual a todas las situaciones. Es pues importante conocer sus cualidades intrínsecas y conformidad para el uso y el alimento previstos: el tipo de alimento, la superficie y tiempo de contacto, las condiciones de utilización (temperatura, humedad), etc.